lunes, 24 de noviembre de 2008

El Cabo de las Huertas, ¿ley de costas en Alicante?


Viendo cómo se destruyen en Canarias esos pequeños barrios pegados al mar, muchos de ellos de baja calidad, anárquicos pero muy poéticos mientras que por doquier se mantienen esas moles mastodónticas, recuerdo que me encargaron el siguiente artículo que nunca se publicó. Trata del Cabo de las Huertas, un lugar maravilloso ahora comido por las construcciones.

EL CABO DE LAS HUERTAS

Quizá el cabo de las Huertas no tenga un paisaje exuberante de intensos colores y altos y abruptos acantilados, quizá tampoco tenga una sobrecogedora inmensidad, es más bien humilde en dimensiones y en apariencia pero, como “el Barrio”, es un emblema para muchos, amado y disfrutado. En su orilla, bajo un acuerdo tácito de respeto, personas solitarias, grupos familiares o de amigos conviven y realizan un sinfín de acciones: pasear, nadar, jugar, leer, descansar, bucear, pescar, comer, tomar el sol, consolarse del calor las noches de verano, practicar el nudismo, reunirse con los amigos, conversar y ligar pero, más allá de cualquier actividad, el Cabo es un lugar para estar y sentirse a gusto, porque no es salvaje ni sublime ni exige admiración sino que es, como su nombre nos recuerda, humano, singular y mediterráneo.
Numerosas casas y urbanizaciones han ido arañando, con subterfugios más o menos legales, la roca del cabo de las Huertas haciendo cada vez más estrecha su orilla. Quizá, como aducen, cumplan con los metros legales (sin ninguna duda, en muchos casos, habrán sido medidos en diagonal o en paralelo a la costa) pero legales o no, el espacio exento es tan reducido que quebranta ostensiblemente el lugar porque un lugar no es una zona que se mida por metros ni los metros hacen de un espacio, ni siquiera el público, un lugar. Un lugar se reconoce por las sensaciones, los sentimientos y las vivencias que despierta en nuestras vidas y por la intimidad y libertad que sentimos en él y esto es lo que las piscinas, las vallas, las casas y las urbanizaciones nos están quitando. Porque, en este lugar especial, los baños, la pesca o el nudismo llevan implícito la contemplación de un horizonte que rebota en nuestro interior y que lo desnuda, bajo una luz que nos construye. Al sol, sobre las rocas, hay quien piensa, hay quien desea y hay quien siente pero todos y cada uno de nosotros, por encima de todo, sabemos y sentimos que estamos allí delante del mar y que allí se está bien.
Y, ¿cómo es que se ha construido una urbanización sobre la orilla del Cabo?, ¿cómo un paseo de horrenda apariencia sobre la roca por la que paseábamos? La avaricia de la posesión, la avaricia contra la naturaleza nos lleva a su pérdida.
En el título de un irónico collage-icono del pop, su autor, Richard Hamilton, nos pregunta mordazmente, ¿Qué hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas? En Alicante, sin dudarlo, las piscinas. Piscinas tienen todas esas casas y urbanizaciones que bordean el mar y también buganvillas y jazmines que crecen porque los riegan mientras que los gamoncillos y las asteráceas, arrancados por su causa, florecían espontáneamente en el roquedal.
Ni una piscina, ni una valla ni una cámara de seguridad más sobre nuestras cabezas. Ni urbanizaciones ni casas. Delante de nosotros el mar, encima el faro, nada más.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La biblioteca de Alejandria





Visitamos Alejandría por la insistente invitación del director general de Bellas Artes egipcio que entendí como una cortesía hospitalaria y quizá aún tendría esa sensación si no hubiésemos entrado en la Biblioteca Alejandrina. Si la historia y las fantasias históricas de la Antigua Biblioteca de Alejandria forman parte de lo mejor de nuestro imaginario sobre el pasado, la nueva biblioteca representa lo mejor de nuestros deseos sobre el futuro.
El museo, que la biblioteca alberga en su interior, se abre con la imagen de una escultura antigua con una chica leyendo, bajo ella, un cartel nos informa que la mujer tenía libre acceso en la antigua biblioteca igual que el hombre. La nueva biblioteca reafirma este milenario derecho con la presencia casi mayoritaria de mujeres.
Nos atendió una mujer joven que trabajaba con un hijo colgado delante suyo.... que a todos nos dejó bastante admirados.
Egipto vuelve a ser en su más estricta modernidad un poco de todos nosotros. Como comprendemos delante de las pirámides a pesar de la parafernalia turística, Egipto somos todos porque hay pocas imágenes que nos hayan acompañado en tantas ocasiones y nos hayan penetrado tanto. También la leyenda o la realidad de la biblioteca ha sido ha sido un ejemplo durante siglos.
La biblioteca actual, promovida por la Unesco y construida a través de un concurso público internacional, asume la responsabilidad heredada, la actualiza y, como siempre ha hecho Egipto, la hace universal.
Todo un mensaje del director general, D. Mohse Shaalan, al hacernos comprender, a través de este viaje a Alejandría, el esfuerzo y los logros que se llevan a cabo en ese país complejo, con grandes y graves problemas.
Mi cámara no funcionaba bien así que perdonad las imágenes no muy buenas que inserto.

MÁQUINAS DE VIVIR Flamenco y arquitectura en la ocupación y desocupación de espacios

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